Sociedad Jose Marti

miércoles, abril 29, 2009

No todos vamos a Cuba

No todos vamos a Cuba. By MERCEDES SOLER

{Tomado de EL NUEVO HERALD, de Miami)
Ni mención del embargo. Fue la preparada reflexión-reacción del desesperado Fidel Castro ante el levantamiento de las restricciones a los viajes de cubanoamericanos a Cuba, recién autorizado por el presidente Barack Obama. La concesión, que busca acercar a las familias divididas por el comunismo, y extender el acceso de las telecomunicaciones a los cubanos de la isla, estratégicamente no le conviene tanto. Los Castro preferirían que el dinero les llegara directamente a sus arcas. Y la posibilidad de que circule información sin censura, libremente, generada por empresas estadounidenses, representa un peligro que no asumirán.

En este sentido la jugada de Obama ha sido inteligente. Le ofreció a los Castro un hueso sin mucha carne, sin grandes costos para este país, que de no aceptar le restaría peso a su discurso antiamericano. Ahora deberían contraofertar con otro gesto de acercamiento. Pero Fidel ya se ha mostrado ofendido.

El gobierno castrista se escudó tras el embargo, e inventó la ilusión de una invasión inminente para dominar a su pueblo, que encerró tras un cortinaje de mar. Le achacó su incompetencia administrativa, ineptitud fiscal y arrogancia militarista a lo que llamó ``el bloqueo yanqui''.

Esa invasión, que nunca llegó, dio pie para crear un sistema opresivo, compuesto de rateros de esquina (los CDR), que lanzó a la población hacia un significativo deterioro moral. Mientras, el gobierno se afincó en su ideología beligerante, se mofó del embargo, y estableció un latifundismo comunista de exportación que privó al pueblo de sus mejores mentes, de artistas, médicos, profesores. Resultó en una bancarrota de la esperanza y una quiebra económica. Como consecuencia, un experimento de medio siglo sólo alcanzó a edificar un país pordiosero y corrupto; un estado mendigo que hoy subsiste pasándole el jarro de la limosna a cualquiera que pique la carnada de su fracasada utopía. Su ruina ya es tal que como única opción le queda meter el rabo entre las piernas y suplicar por el levantamiento del embargo.

El acercamiento de Obama sólo conducirá a cambios si hay reciprocidad desde La Habana. Los viajes de los cubanoamericanos únicamente aliviarán la situación de quienes tengan familiares fuera dispuestos a socorrerlos. De ese nuevo flujo de dinero el gobierno, obviamente, sacará su tajada. Ese es el costo de hacerles el juego a los caprichos de un sistema totalitario.

Y es que de eso se ha tratado siempre. De que el exilio, el que más muertos ha puesto en este entierro, ahora se compadezca de la desgracia infligida a quienes se quedaron en Cuba. De que abra sus bolsillos para mantener a flote al mismo régimen que engendró su diáspora.

Por suerte no me quedan familiares allegados en la isla. No me siento víctima del chantaje emocional al que irremediablemente sucumbe quien tiene esposos, padres e hijos purgando una sentencia de cadena perpetua en el gulag caribeño. No siento una apremiante necesidad de regresar.

Mi padre y mi suegro fueron forzados a trabajar ''voluntariamente'' en los campos de caña de Cuba, alejados de sus familias, por más de un año cada uno, para ganarse nuestro permiso de salida. Aunque ya nos habían saqueado nuestras pertenencias, retirado libretas de racionamiento y expulsado de trabajos y escuelas por considerársenos ''gusanos''. En honor a estas dos almas, humilladas y vejadas, siempre me he negado a volver. Aunque estaría dispuesta a hacerlo si de esa manera ayudara a democratizar la isla. Desafortunadamente, no hay garantías de que llevarles dinero en estos momentos, aunque fuere a la oposición, cumpliría ese objetivo.

No voy a Cuba porque, tristemente, mi patria natal es un país corrompido, donde la llamada ''mordida'' mexicana no le llega a la suela de la descomposición social actual. Todavía no estoy dispuesta a enfrentarme a un pueblo que verá en nuestras ofrendas más una forma de lucro inmediato que la superioridad del modelo gubernamental pluralista que les facilita los regalos.

En el pasado hubo épocas en las que los cubanoamericanos podían viajar a Cuba sin restricciones. Ni aquellos viajes, ni el turismo internacional, han servido para cambiar el rumbo político de la isla. Hasta que no se libere a todos los presos políticos y de conciencia, se garanticen sus vidas y su libre expresión, se le abra un espacio político a la disidencia y se permita que los cubanos de la isla entren y salgan de su país con el mismo derecho que gozamos nosotros, el castrismo perdurará indefinidamente.

Ir a Cuba, a cuenta gotas o en manadas, no va a cambiar la condición de su estado totalitario (Ni la esclavitud de su pueblo.LVDCL). Para eso hace falta una revolución interna, del tipo que los barbudos conocen intrínsecamente. Por eso no les han hecho concesiones a los últimos 9 presidentes estadounidenses y por eso no vacilan ahora. Algún día quisiera sentirme cómoda al convocar un ¿vamos a Cuba? Todavía no ha llegado ese momento.

mercedesenelnuevo@gmail.com






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viernes, abril 17, 2009

Otra vez el disco rayado de derogar el Embargo a la Tiranía en Cuba

Por Rafael M. Estevez

Cuando leí que siete Congresistas demócratas del Caucus negro habían ido a La Habana para dialogar con el desgobierno cubano, pensé que se abría una pequeña rendija de libertad para Dr. Oscar Elías Biscet, para los periodistas que todavían guardan prisión por ejercer su profesión, para los miles presos y no un par de cientos cubanos como dice el régimen, que el pueblo estaría cerca de tener libertad, que iban abogar porque hubiera prensa y se respetaran los derechos humanos, que la iglesia católica fuera como antes de 1959, que los sindicatos pudieran defender a los obreros y que el pueblo pueda salir y entrar libremente del país.

Cuando desperté de ese sueño me decepcioné al ver que todo era realmente una visita comercial al comprobar que es solo para que se beneficie el nefasto sistema de terror impuesto por una mini cúpula draconiana. Todo esto sin que los verdugos cedan un ápice. O sea que le derán de todo a cambio de nada.

Ninguno de esos Congresistas ha solicitado entrevistarse con las Damas de Blanco, que hayan tratado de ver al Dr. Oscar Elías Biscet o Jorge Luis Pérez (conocido por Antunez), visitar alguna de las cárceles para confirmar las inhumanas condiciones que sufren los que no piensan como el régimen tiránico y no se reunieron con ninguno de los opositores o los llamados disentes. Nada más que saborear suculentas comidas y beber sabrosos vinos importados.

Vi y oí las declaraciones de varios Congresistas en la TV y la verdad que no solo están despistados o están muy, pero muy equivocados. Comprendo que están asesorados por los cabilderos del régimen en Washington. Al final serán tan cómplices como los que aterrorizan al pueblo cubano.

Si este es el cambio que tienen pensado para Cuba, se desvanecen las posibilidades de que los cubanos puedan abrazar la libertad y permanezcan presos en la gran cárcel que es Cuba. Solicitan un intercambio cultural que da pena que estos Congresistas dijeran que: "Salimos de este encuentro convencidos de que poniendo fin al embargo, se lograría un buen adelanto en la cooperación entre los científicos cubanos y norteamericanos". No sabía que había que ser un científico para que predomine la libertad de un pueblo. Los Congresistas creen que "borrón y cuenta nueva" es lo más apropiado, por este el arcaico sistema marxista que se ha comprobado que no funciona y esclaviza a los pueblos. .-.-.

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